La disponibilidad de gas natural de Vaca Muerta impulsa una nueva apuesta industrial en Argentina: transformar sus recursos energéticos en fertilizantes para abastecer el mercado interno y ampliar las exportaciones hacia Sudamérica. El proyecto contempla una inversión de $us 2.700 millones para construir una planta de urea en Bahía Blanca, una iniciativa que podría modificar la oferta regional de este insumo agrícola y elevar la competencia entre proveedores.
La iniciativa está a cargo de Pampa Energía, que desarrollará el complejo a través de su subsidiaria Fértil Pampa. Según informó la compañía, la infraestructura tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea granulada y contará con dos plantas de producción, además de una unidad de amoníaco.
El proyecto fue aprobado para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mediante la Resolución 1468/2026 del Ministerio de Economía argentino, publicada en septiembre. La normativa contempla la construcción y operación del complejo en el puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, utilizando como principal insumo el gas natural de Vaca Muerta.
Pampa Energía estima que la construcción demandará alrededor de 41 meses y prevé que la planta comience a producir hacia fines de 2029. La empresa calcula que el complejo generará alrededor de $us 1.000 millones anuales entre la sustitución de importaciones y las exportaciones, con Brasil como principal mercado externo.
Un mercado regional con dependencia de importaciones
La expansión industrial argentina se desarrolla en un mercado sudamericano que todavía depende en gran medida de fertilizantes provenientes de fuera de la región. De acuerdo con un estudio de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE), presentado en coordinación con CAF, los países del Mercosur y Chile consumieron 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados durante 2025, mientras que la producción regional alcanzó apenas 1,8 millones de toneladas.
Esta diferencia obligó a cubrir el 92% de la demanda mediante importaciones, cuyo valor llegó a $us 6.513 millones. Los datos muestran el espacio comercial que buscan aprovechar los proyectos de industrialización del gas natural en el Cono Sur.
El análisis de OLADE plantea que la disponibilidad de recursos gasíferos en la región puede contribuir a sustituir las importaciones mediante una mayor producción de fertilizantes. Para avanzar en esa dirección, se requerirían nuevas inversiones industriales y una mayor integración entre los sistemas de gas y los mercados agrícolas.
En ese escenario, Argentina busca aprovechar la expansión de Vaca Muerta. El gas natural es una materia prima fundamental para la fabricación de fertilizantes nitrogenados y representa una parte importante de los costos de producción. Según Pampa Energía, el gas y la electricidad concentrarán cerca del 70% de la estructura de costos de su nuevo complejo.
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Bolivia ya tiene presencia en cinco mercados
Mientras Argentina prepara nueva capacidad industrial, Bolivia participa en el comercio regional mediante la Planta de Amoniaco y Urea (PAU), ubicada en Bulo Bulo, Cochabamba. La instalación retomó sus operaciones en marzo de 2026, después de concluir sus trabajos de mantenimiento, y alcanzó una producción aproximada de 1.900 toneladas métricas diarias.
Según Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), el 15% de la producción se destina al mercado interno y el 85% restante se exporta a Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Chile. La planta tiene una capacidad nominal de 2.100 toneladas métricas diarias.
Los resultados comerciales del primer trimestre también reflejan la participación de este producto en las ventas de la petrolera estatal. YPFB informó que entre enero y marzo de 2026 facturó $us 53,79 millones por la comercialización de 139.765,65 toneladas métricas de urea granulada, un incremento del 76% respecto al mismo periodo de 2025.
Del volumen comercializado, 124.486 toneladas se destinaron a mercados externos y generaron $us 45,16 millones. Brasil concentró el 61% de las exportaciones, seguido de Argentina con el 23%, Paraguay con el 11% y Perú y Chile con el 5% restante, según el reporte de la estatal petrolera.
La presencia boliviana también se refleja en la participación que tiene el fertilizante nacional en algunos mercados. El gerente de Productos Derivados e Industrializados de YPFB, Carlos Cuéllar, informó que la urea boliviana representa aproximadamente el 85% del mercado paraguayo, entre el 15% y el 20% del argentino y entre el 5% y el 7% del brasileño.
La logística también incide en la competitividad
La capacidad industrial no es el único factor que determina la posición de Bolivia en el mercado regional. Los costos de transporte y la disponibilidad de infraestructura también inciden en el precio final del fertilizante y en las posibilidades de llegar a los compradores.
En octubre, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) denunció un incremento del 140% en el costo del flete para retirar urea de la planta de Bulo Bulo. La organización atribuyó el aumento al control del servicio por parte de tres empresas y cooperativas de transporte.
El presidente de Anapo, Abraham Nogales, sostuvo que el encarecimiento afecta los costos de los productores agrícolas y la comercialización del fertilizante. La denuncia fue publicada por La Razón y también difundida por la propia asociación.
El reclamo incorpora otro elemento al análisis de competitividad: aunque Bolivia dispone de una planta en funcionamiento y cuenta con mercados externos, los costos asociados al traslado pueden influir en las condiciones de comercialización y en el precio que deben asumir los compradores.
En paralelo, YPFB ha señalado que la logística multimodal, mediante el transporte ferroviario y fluvial, puede contribuir a reducir costos y ampliar los volúmenes de exportación. En declaraciones difundidas por la estatal, Cuéllar destacó la posibilidad de utilizar la vía fluvial para llegar a mercados como Paraguay y Brasil con mayores volúmenes y menores costos de transporte.
Dos estrategias para agregar valor al gas
La apuesta argentina y la producción boliviana parten de una misma relación entre energía e industria: utilizar el gas natural como materia prima para fabricar fertilizantes y generar productos con mayor valor agregado. Sin embargo, sus condiciones y escalas industriales son distintas.
Argentina proyecta incorporar una planta con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales, mientras Bolivia sostiene operaciones en Bulo Bulo con una producción cercana a 1.900 toneladas diarias. La nueva infraestructura argentina todavía debe completar su etapa de construcción antes de ingresar al mercado, por lo que su impacto comercial dependerá de los plazos de ejecución y del volumen que efectivamente alcance.
Para Bolivia, el escenario plantea la necesidad de sostener la disponibilidad de gas para la PAU, asegurar la continuidad operativa, revisar los costos logísticos y fortalecer sus canales de comercialización. La evolución de la demanda regional ofrece espacio para ampliar la oferta, pero también anticipa una mayor presencia de productores que buscarán abastecer a los mismos compradores.
La competencia no se definirá únicamente por el volumen de urea disponible. Los costos de producción, la eficiencia de las plantas, la logística portuaria y terrestre y la capacidad de cumplir contratos de suministro serán factores determinantes para mantener y ampliar la participación de ambos países en el negocio regional de fertilizantes.






























