En Santa Cruz, donde las altas temperaturas llevan a muchos hogares a utilizar ventiladores y aires acondicionados durante varias horas, mantener los ambientes frescos también representa un desafío para la economía familiar. La elección del equipo, la temperatura programada y el tiempo de funcionamiento pueden incidir directamente en el consumo eléctrico.
La decisión no pasa únicamente por determinar cuál aparato enfría más, sino por conocer sus diferencias y evaluar cuál responde mejor a las condiciones de cada vivienda. Mientras el ventilador mueve el aire y genera una sensación de frescor, el aire acondicionado reduce la temperatura del ambiente y requiere un consumo eléctrico diferente.
El ingeniero Óscar Siles, en declaraciones a Red Uno, recomendó mantener el aire acondicionado entre 23 y 24 grados y realizar el mantenimiento periódico de los equipos, incluida la limpieza de filtros, para evitar que la acumulación de suciedad afecte su funcionamiento.
La temperatura también incide en el consumo
Henry Vaca, gerente de Gestión Comercial de CRE, recomendó mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 grados centígrados y evitar configuraciones de 19 o 20 grados, que exigen un mayor esfuerzo del compresor. Según explicó en una entrevista con A Primera Hora, del Grupo EL DEBER, una regulación adecuada permite alcanzar una temperatura confortable sin exigir innecesariamente al equipo.
Por su parte, Gastón Acebey Barrientos, presidente de la Comisión de Energías Alternativas y director de la Cámara Boliviana de Electricidad, aconsejó programarlo entre 23 y 24 grados. “Por cada grado que reducimos esa temperatura, alrededor del 10% de incremento de energía es la que precisa el equipo”, señaló en declaraciones a Red Uno. Aunque los rangos sugeridos difieren ligeramente, ambos especialistas coinciden en evitar temperaturas excesivamente bajas.
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¿Conviene dejar encendido el aire acondicionado todo el día?
El tiempo de funcionamiento es otro factor que puede elevar el gasto eléctrico. Una creencia extendida sostiene que resulta más económico mantener el aire acondicionado encendido durante toda la jornada que apagarlo y volverlo a prender. Sin embargo, Siles cuestionó esa práctica y señaló que los equipos actuales regulan mejor su consumo durante el arranque.
“Se cae ese mito de que es mejor encender una sola vez y dejarlo todo el día”, sostuvo el ingeniero, al recomendar apagar el aparato cuando las personas abandonan el ambiente.
Acebey, por su parte, advirtió sobre los arranques y paradas constantes, que pueden generar picos de demanda, y destacó la tecnología inverter, que permite regular el funcionamiento del compresor y mantener un régimen más estable. Por tanto, el uso debe considerar tanto el tiempo que permanece encendido el aparato como las características de su tecnología.
Las variaciones de temperatura también afectan el consumo
La demanda eléctrica no depende únicamente del uso de los sistemas de climatización. Vaca explicó que electrodomésticos como las heladeras y los freezers también deben trabajar más cuando aumenta la temperatura exterior, debido al esfuerzo adicional que necesitan para conservar el frío.
El ejecutivo de CRE ilustró esta diferencia al explicar que no representa el mismo esfuerzo mantener una temperatura interior de tres grados cuando afuera existen 24 grados que hacerlo cuando el ambiente exterior alcanza los 40 grados.
En Santa Cruz, los cambios meteorológicos también modifican las necesidades de refrigeración. El agrometeorólogo Luis Alberto Alpire describió el comportamiento previsto para los primeros días de noviembre de 2026 como una “montaña rusa meteorológica”, debido a los contrastes entre jornadas de calor intenso y el ingreso de frentes fríos acompañados de lluvias y vientos.
Según sus previsiones difundidas en redes sociales, para el miércoles 4 de noviembre se esperaba una máxima de 35 grados centígrados en la capital cruceña, con una sensación térmica que podía alcanzar los 40 grados. Estas variaciones influyen en la demanda de climatización y en el tiempo de funcionamiento de los equipos.
Más consumo no siempre significa un aumento de tarifas
El uso intensivo de electrodomésticos durante las jornadas de calor puede incrementar el monto de la factura eléctrica, sin que esto implique necesariamente un aumento de tarifas. La CRE explica que el servicio domiciliario contempla rangos escalonados de consumo, por lo que una mayor demanda puede situar al usuario en un tramo con un costo diferente por kilovatio hora.
En ese contexto, el funcionamiento prolongado de aires acondicionados, heladeras y freezers puede elevar el gasto mensual de los hogares. El impacto dependerá del consumo total registrado y de la categoría tarifaria correspondiente a cada domicilio.
Elegir el equipo también es una decisión económica
Antes de adquirir un sistema de climatización, es necesario revisar su capacidad de refrigeración, expresada en BTU, la potencia eléctrica y la eficiencia energética. La capacidad debe guardar relación con las dimensiones y las condiciones del ambiente, por lo que un equipo de 12.000 BTU no es necesariamente adecuado para cualquier habitación.
En el caso de los ventiladores, también corresponde considerar la potencia indicada por el fabricante y las horas previstas de utilización. Aunque no reducen la temperatura del ambiente, pueden generar una sensación de frescor mediante el movimiento del aire y ser una alternativa cuando no se requiere refrigeración mecánica.
Para comparar el gasto de ambos sistemas se debe considerar el consumo en kilovatios hora, el tiempo de funcionamiento y la tarifa eléctrica del domicilio. No existe un costo mensual único para todos los hogares, ya que depende de las características de los equipos y de los hábitos de utilización.
Mantener puertas y ventanas cerradas mientras funciona el aire acondicionado, evitar temperaturas excesivamente bajas y apagar los equipos cuando no se necesitan son algunas de las medidas que permiten optimizar el consumo. Así, la elección entre ventilador y aire acondicionado dependerá de las necesidades de cada ambiente, las condiciones climáticas y el presupuesto familiar.






























