Los 53 días de bloqueos registrados este año no provocaron un cambio radical en el comportamiento de los consumidores bolivianos, pero sí aceleraron tendencias que ya venían consolidándose como consecuencia de la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre económica.

Alberto Canedo, Advanced Analytics de Worldpanel Bolivia, explicó, en el marco del programa Factor K de ESN Live, que el análisis se construyó a partir del único panel de hogares del país, donde miles de familias registran diariamente sus compras mediante el escaneo de los códigos de barras de más de 70 categorías de productos, permitiendo conocer el comportamiento real del consumidor y no solo sus intenciones de compra.

Tres cambios que marcaron el consumo

El estudio identificó tres tendencias que ya estaban presentes durante 2025 y que los bloqueos intensificaron significativamente.

La primera fue la migración hacia marcas económicas. La presión inflacionaria obligó a muchos hogares a sustituir sus marcas habituales por alternativas de menor precio. En ese proceso, numerosos consumidores descubrieron productos que ofrecían una buena relación entre calidad y costo, reduciendo la fidelidad hacia las marcas tradicionales.

La segunda tendencia fue la recuperación de la frecuencia de compra. Durante el periodo de mayor inflación las familias redujeron sus visitas a los puntos de venta y concentraron compras de mayor volumen para protegerse de los incrementos de precios. Ahora esa frecuencia comienza a normalizarse, aunque todavía con un consumidor mucho más cuidadoso al momento de gastar.

La tercera transformación corresponde al cambio en la elección de los canales de compra. Los bloqueos impulsaron temporalmente a los mercados tradicionales y las tiendas de barrio, especialmente en el occidente del país, debido a la disponibilidad de productos. Posteriormente, los supermercados, minimarkets y hard discounters comenzaron a recuperar participación, consolidándose como nuevos actores relevantes del mercado.

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La inflación cambió la relación con las marcas

Uno de los hallazgos más importantes del estudio es la disminución de la lealtad del consumidor.

Según Canedo, la inflación generó un comportamiento similar al observado durante la pandemia: los hogares comenzaron a probar nuevas marcas por necesidad y descubrieron alternativas que terminaron incorporando a sus hábitos de compra.

Desde la perspectiva del marketing, sostuvo que la fidelidad ya no depende únicamente del consumidor.

"La lealtad es un camino de ida y vuelta. Las empresas también deben preguntarse qué tan leales están siendo con sus consumidores y qué soluciones les ofrecen en momentos de crisis."

Esta situación favoreció el crecimiento de las denominadas B Brands y otras marcas económicas, aunque durante los bloqueos también se observó un fenómeno particular: algunas marcas premium lograron crecer debido a problemas de disponibilidad de los productos tradicionales, obligando al consumidor a elegir entre las opciones existentes.

Un consumidor más estratégico

El estudio muestra que las familias bolivianas no redujeron prioritariamente el consumo de productos básicos. Por el contrario, protegieron la canasta familiar y ajustaron otros gastos.

Las principales reducciones se concentraron en entretenimiento, viajes, eventos y bienes duraderos como vehículos o electrodomésticos, mientras que alimentos, productos de higiene y limpieza continuaron siendo prioritarios dentro del presupuesto familiar.

Asimismo, muchos hogares retomaron compras de despensa en formatos grandes como mecanismo para protegerse de futuros incrementos de precios.

Crecen los minimarkets y las marcas propias

Otro de los fenómenos que Worldpanel sigue de cerca es el crecimiento de los minimarkets y de las marcas propias.

Cadenas de descuento comenzaron a incorporar productos de limpieza, alimentos y otras categorías bajo sus propias marcas, ofreciendo precios más competitivos en un contexto donde el consumidor busca maximizar el rendimiento de su presupuesto.

Aunque el fenómeno todavía es reciente en Bolivia, Worldpanel observa una evolución similar a la registrada años atrás en mercados como Colombia, donde las marcas propias alcanzaron una participación significativa dentro del consumo masivo.

La confianza del consumidor continúa baja

Además del comportamiento de compra, Worldpanel monitorea periódicamente el Índice de Confianza del Consumidor.

El estudio evidencia que los bloqueos redujeron significativamente el optimismo de los hogares, especialmente en la disposición para adquirir bienes duraderos durante los próximos meses.

Si bien la confianza mostró una recuperación una vez finalizado el conflicto, el indicador todavía permanece por debajo del promedio latinoamericano y lejos de un nivel considerado saludable.

Para Canedo, la evolución de este índice será determinante para anticipar el comportamiento del mercado durante los próximos meses, ya que las expectativas de los consumidores influyen directamente sobre la dinámica económica.

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