El Gobierno nacional plantea que la salida de la crisis económica que atraviesa Bolivia no pasa únicamente por estabilizar las variables macroeconómicas, sino por transformar las condiciones que permitan recuperar la producción, atraer inversiones y devolver la confianza al sector privado. Ese fue el principal mensaje expuesto por el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, durante su participación en el Foro Económico Mujer (FEM), organizado por la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (Camebol).

Según la autoridad, el país atraviesa un proceso de estabilización que aún está en marcha y que requerirá varios meses e incluso años para consolidarse. En ese escenario, sostuvo que el éxito dependerá de tres pilares: confianza, coordinación entre los sectores público y privado, y reglas claras para los inversionistas. Asimismo, afirmó que Bolivia necesita volver a integrarse al mundo mediante la llegada de financiamiento externo, inversión y cooperación internacional, debido a que los recursos generados por el auge del gas natural ya no existen.

Espinoza señaló que el diagnóstico del Gobierno identifica que el principal problema estructural del país no es únicamente el déficit fiscal, sino la baja productividad de la economía. Por ello, el objetivo actual es estabilizar la economía como un medio para impulsar la producción y el crecimiento de largo plazo.

Uno de los componentes centrales del programa consiste en eliminar las distorsiones generadas por el control de precios durante las últimas décadas. El ministro explicó que el Gobierno inició un proceso de liberalización gradual de tres precios considerados estratégicos: los combustibles, el tipo de cambio y las tasas de interés reguladas. A su juicio, mantener estos precios artificialmente regulados provocó subsidios crecientes, asignación ineficiente del crédito y pérdida de competitividad para los productores.

En materia cambiaria, destacó que el nuevo régimen deja de depender de decisiones administrativas para que sea el mercado el que determine el valor del dólar. Sin embargo, remarcó que la estabilidad futura ya no dependerá del Banco Central, sino de la capacidad del país para generar más divisas mediante mayores exportaciones y una sustitución eficiente de importaciones, lo que convierte al sector productivo en el principal protagonista de la recuperación económica.

Para recuperar la confianza empresarial, el Ministerio informó que durante los primeros ocho meses de gestión se implementaron 33 medidas orientadas a reducir el costo de la formalidad, disminuir la carga regulatoria sobre las empresas y generar mejores condiciones para invertir. Entre ellas destacan la Ley de Alivio Tributario, la reducción del plazo de fiscalización de 10 a cuatro años, la devolución del crédito fiscal por combustibles y la restitución gradual de los depósitos en dólares retenidos por el sistema financiero.

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Paralelamente, el Ejecutivo plantea profundizar la reducción del gasto público, eliminar empresas estatales inviables y revisar la eficiencia del conjunto del aparato estatal, con el objetivo de disminuir el déficit fiscal sin recurrir al financiamiento del Banco Central.

A finales de julio, Bolivia y el FMI alcanzaron un acuerdo técnico por $us 1.900 millones, financiamiento que apunta a ayudar a mitigar la crisis económica del país.

La Ley de Inversiones se sustentará en tres pilares

Como parte del nuevo marco institucional, el ministro de Economía anunció que el Gobierno impulsa una nueva Ley de Inversiones sustentada en tres pilares: limitar las nacionalizaciones mediante autorización previa de la Asamblea Legislativa, proteger integralmente el patrimonio de los inversionistas —incluidos activos intangibles y utilidades futuras— y permitir nuevamente el acceso a arbitrajes internacionales para resolver controversias comerciales.

“El objetivo principal es generar confianza con el inversionista extranjero, pero también recuperar la confianza de la gente que produce en el país”, expresó Espinoza.

La norma será la base para otras dos reformas estructurales previstas para este año: una nueva Ley de Minería y una nueva Ley de Hidrocarburos, las cuales se prevén aprobar este año. “Las tres ya tienen borradores y se están discutiendo con distintos sectores”, afirmó.

Para el 2027, el Gobierno contempla impulsar una nueva Ley de Bancos y una reforma tributaria para racionalizar el sistema impositivo, modernización del Servicio de Impuestos y revisar la distribución de recursos entre el Gobierno central y las entidades subnacionales mediante el debate sobre el denominado esquema “50-50”.

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  • Ministro de Economía planteó “racionalizar” las tasas de interés en los próximos meses