El Banco Central de Bolivia presentó su Reporte de Inflación y Política Monetaria del segundo trimestre, destacando la adopción del régimen de tipo de cambio flexible, el freno en la actividad productiva por conflictos sociales y un endurecimiento monetario para contener los precios.
La economía boliviana cerró el primer semestre de 2026 con una contracción estimada de 3,34% y una proyección de crecimiento anual de -3,6%, en un contexto marcado por bloqueos, dificultades en el abastecimiento de combustibles y una menor actividad productiva. Paralelamente, la inflación interanual comenzó a desacelerarse y llegó a 9,23% a junio, por lo que el Banco Central de Bolivia (BCB) proyecta que el índice cierre la gestión en 9,22%.
Los datos están contenidos en el Reporte de Inflación y Política Monetaria (RIPOM) - Segundo Trimestre 2026, presentado por el ente emisor, que además da cuenta de la transición hacia un nuevo marco de política monetaria, con la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible y la Base Monetaria como ancla nominal.
El nuevo esquema entró en vigencia el 26 de junio, a partir de la Resolución Ministerial N° 245/2026 del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP) y la aprobación del nuevo Reglamento de Operaciones Cambiarias por parte del BCB.
Bloqueos y falta de combustibles golpean al PIB
La actividad económica tuvo un comportamiento más adverso durante el segundo trimestre, después de una variación positiva de 0,06% estimada para los primeros tres meses del año. De acuerdo con el reporte, los bloqueos de caminos que paralizaron durante más de 50 días el eje troncal del país en mayo y junio afectaron el abastecimiento y las cadenas logísticas.
El impacto se profundizó por las restricciones en la provisión de gasolina y diésel, que incidieron en el transporte y la distribución de mercancías.
La construcción registró la mayor caída entre las principales actividades, con una contracción de 27,3%, asociada al ajuste de la inversión pública y a las dificultades para acceder a materiales. Le siguieron transporte y comunicaciones, con -9,5%; comercio, con -8,6%; e industrias manufactureras, con -7,7%.
En contraste, la actividad extractiva creció 9,9% y se constituyó en uno de los principales soportes del producto, impulsada por la recuperación de la producción minera de oro, plata y estaño. La agricultura y ganadería también registraron un crecimiento de 3,2%.
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Menor ocupación y mayor informalidad
La desaceleración de la economía también tuvo efectos sobre el mercado laboral. Según las estimaciones del BCB, hasta junio la población ocupada en el área urbana se redujo en unas 205.000 personas respecto al cierre de 2025, mientras que la población inactiva aumentó en aproximadamente 198.000.
La tasa de subocupación alcanzó 8,21% de la población ocupada, equivalente a unas 374.000 personas, mientras que la tasa de subutilización total de la mano de obra llegó a 11,43%.
En paralelo, la informalidad continuó ganando participación. Al primer semestre, alrededor de 3,2 millones de personas formaban parte del sector informal urbano, equivalente al 69,7% del total de ocupados.
El reporte también estima que la pobreza monetaria alcanzará a 5,7 millones de personas al cierre de 2026, como resultado acumulado del impacto del incremento del costo de vida registrado durante la gestión anterior.
Política monetaria más restrictiva
En materia de precios, el BCB señala que la inflación comenzó a desacelerarse pese a los choques de oferta registrados durante mayo y junio. La autoridad monetaria atribuye parte de este comportamiento a la postura contractiva de la política monetaria, que permitió contener los efectos de segunda vuelta de los incrementos registrados principalmente en alimentos.
Como parte de las medidas adoptadas para acompañar el nuevo régimen cambiario y retirar liquidez de la economía, el BCB intensificó las Operaciones de Mercado Abierto (OMA), endureció el acceso a las ventanillas de liquidez y elevó el encaje legal en efectivo en moneda nacional de 5,5% a 8,5%.
También ajustó la posición de cambios de las entidades financieras. En este marco, el ente emisor remarcó que la expansión monetaria deberá responder a los fundamentos de la economía.
“Que la expansión del dinero estará acorde a los fundamentos de la economía y no a financiamientos discrecionales a ningún sector, tal como aconteció en la última década”, señalaron las autoridades del Banco Central de Bolivia.
El BCB también confirmó la aplicación de una política de “nulo financiamiento monetario al Sector Público No Financiero” y señaló que, hasta el momento, no otorgó nuevos créditos que impliquen una expansión de la Base Monetaria.
BCB eleva la meta de absorción de liquidez
Con la consolidación del nuevo esquema cambiario, el Directorio del BCB aprobó en julio una modificación al Programa Monetario 2026. La meta de absorción de liquidez mediante instrumentos de regulación monetaria pasó de Bs 11.460 millones a Bs 22.710 millones para el cierre de la gestión.
El incremento responde, entre otros factores, a los fuertes vencimientos de títulos de regulación monetaria previstos para el segundo semestre y profundiza la orientación contractiva de la política monetaria.
En cuanto a las Reservas Internacionales Netas (RIN), el saldo al 30 de junio alcanzó a $us 3.617 millones, un 2,6% menos que en diciembre de 2025. El reporte atribuye la reducción principalmente a la menor cotización internacional del oro, aunque el efecto fue parcialmente compensado por los recursos obtenidos mediante la colocación de los Bonos Bolivia 2031.
Pese a ello, la meta revisada contempla una acumulación neta de $us 747 millones de RIN durante 2026.
Cuenta corriente registra superávit
En el sector externo, la Cuenta Corriente presentó un superávit de $us 1.376 millones al primer semestre, favorecida por los precios de los minerales registrados durante los primeros meses del año.
A este comportamiento se sumó una reducción del indicador de riesgo país. El EMBI de Bolivia, que había superado niveles del 18%, descendió hasta aproximadamente 6,69% en junio.
El BCB prevé mantener durante los próximos meses las medidas orientadas a corregir los desequilibrios monetarios. Entre sus objetivos figura llevar la inflación hacia un nivel de un solo dígito en 2027 y avanzar hacia un esquema formal de Metas de Inflación.
En ese proceso, el ente emisor prevé anunciar formalmente su meta de inflación para 2030 en julio de 2028.
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