La especialista Cecilia De Maio sostiene que las empresas del ecosistema de activos virtuales deben demostrar que sus controles funcionan en la práctica, con debida diligencia, monitoreo de transacciones y una gestión de riesgos que responda a las exigencias de la banca internacional.

La expansión de los activos virtuales plantea nuevos desafíos para las empresas que buscan operar dentro del sistema financiero formal. La velocidad de las transacciones, su alcance internacional y las particularidades de la tecnología blockchain exigen mecanismos de control que vayan más allá de manuales y formularios. Para Cecilia De Maio, socia fundadora de Ransen Group y creadora de Auditra, la clave está en demostrar que los programas de cumplimiento funcionan en la práctica.

En entrevista con Economy, la especialista en compliance, derecho comercial e investigaciones corporativas advierte que uno de los errores más frecuentes en la región es tratar la debida diligencia como una lista de requisitos, sin conectarla con las operaciones cotidianas. Esta desconexión puede convertirse en un obstáculo cuando un banco corresponsal internacional o un regulador solicita evidencia sobre la identificación y mitigación de riesgos.

«La corresponsalía bancaria realmente no se sostiene diciendo simplemente “tengo este manual”, sino que además tengo que mostrar que yo cumplo», afirma De Maio, quien cuenta con veinte años de experiencia en investigaciones corporativas, cumplimiento y resolución de disputas en América Latina, el Caribe y Estados Unidos.

Del manual a la operación

Para construir un programa efectivo, las empresas deben identificar sus puntos ciegos, evaluar a los clientes de alto riesgo y establecer medidas de mitigación acordes con su actividad. De Maio considera que no se trata de prometer una operación sin riesgos, sino de justificar las decisiones tomadas y demostrar que los controles aplicados son razonables.

«Lo importante acá es poder sentarte frente a ellos y demostrar con evidencia clara dónde se identificó el riesgo, por qué se calificó de esa forma, qué medidas concretas se tomaron para mitigarlo», explica, al referirse a las exigencias de los reguladores y bancos corresponsales.

La evaluación tampoco termina cuando se abre una cuenta. La especialista identifica debilidades en el monitoreo continuo de los clientes y en la capacidad de las empresas para explicar las alertas que generan sus sistemas. Documentar por qué una alerta deriva en una investigación, pero también por qué se descarta una actividad sospechosa, permite demostrar si los mecanismos de vigilancia funcionan.

«Pasar de alto riesgo a socio confiable no es prometer riesgo cero, porque el riesgo cero no existe: si tenemos riesgo cero, no hay negocio», señala De Maio. La confianza depende de la capacidad de reconocer los riesgos asumidos y respaldar las decisiones con evidencia verificable.

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Inteligencia artificial para evaluar riesgos

El volumen y la velocidad de las operaciones con activos virtuales dificultan aplicar los mismos procedimientos utilizados para clientes tradicionales. Las criptomonedas y las stablecoins permiten transferencias globales en segundos y operan de manera ininterrumpida, lo que requiere herramientas capaces de analizar grandes cantidades de información.

En ese escenario, la inteligencia artificial puede procesar transacciones en tiempo real, cruzar los registros de blockchain con la información obtenida mediante los procedimientos de conocimiento del cliente (KYC, por sus siglas en inglés) e identificar patrones inusuales.

Auditra, plataforma de compliance desarrollada como una división de Ransen Group, utiliza inteligencia artificial aplicada para apoyar esta labor. Su función es proporcionar información al equipo responsable del cumplimiento para que pueda evaluar los riesgos y actuar oportunamente.

De Maio aclara que esta tecnología no sustituye la evaluación profesional. «El criterio humano es totalmente irremplazable», afirma. La plataforma puede aportar datos para calificar el riesgo, pero la decisión y la responsabilidad por las medidas adoptadas siguen correspondiendo a las personas encargadas del cumplimiento.

Los vacíos legales y probatorios del ecosistema

La incorporación de activos virtuales no elimina las obligaciones del derecho comercial y corporativo. De Maio advierte que algunas empresas, concentradas en la tecnología y la rapidez de sus productos, descuidan aspectos legales que pueden resultar determinantes ante una auditoría, un fraude o una disputa.

Uno de los principales problemas es el respaldo documental de las operaciones. Aunque la blockchain permite observar el movimiento de fondos entre billeteras, ese registro no demuestra por sí solo la existencia de un contrato ni la causa comercial de un pago.

«La blockchain te muestra que se movió dinero de una billetera a otra, pero la realidad es que no te prueba el contrato, no te prueba la causa comercial de por qué se está haciendo ese pago», explica la especialista. Sin documentación complementaria, las empresas pueden enfrentar dificultades para demostrar la legitimidad y el propósito de sus operaciones.

La selección de custodios, proveedores y plataformas constituye otro punto crítico. De Maio recomienda realizar procesos de debida diligencia ampliada para comprender cómo operan estas contrapartes, qué servicios ofrecen y cuáles son los riesgos asociados. Una falla de cualquiera de los participantes puede afectar al resto de la cadena, por lo que los contratos y las relaciones comerciales requieren una evaluación previa.

Bolivia ante la transición regulatoria

En relación con Bolivia, De Maio se refiere al compromiso asumido ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para desarrollar un marco regulatorio para los activos virtuales. Frente a una normativa cuya implementación todavía debe definirse, recomienda que las empresas no esperen a su aprobación para comenzar a prepararse.

«El peor error que uno puede cometer es quedarse de brazos cruzados esperando que salga la regulación», advierte. Su propuesta consiste en analizar las prácticas internacionales, comprender los riesgos de los activos virtuales, fortalecer la trazabilidad de las operaciones y buscar especialistas y proveedores que acompañen la adaptación de los procedimientos.

En materia de prevención del lavado de activos, identifica tres componentes que deben funcionar de manera articulada: un enfoque basado en riesgos, el conocimiento del cliente y de su beneficiario final, y el monitoreo de las transacciones junto con la comprensión de la tecnología utilizada.

Esto implica conocer el origen de los fondos y del patrimonio, comprender cómo se financia una billetera digital y verificar si los controles tecnológicos responden al riesgo identificado. La debida diligencia no puede reducirse a solicitar un documento de identidad ni aplicarse de manera idéntica a todos los clientes.

Diálogo entre el sector privado y los reguladores

Las cámaras de criptomonedas, las comunidades fintech y las empresas tecnológicas pueden contribuir a establecer prácticas compartidas de cumplimiento y facilitar la interlocución entre el sector privado y las autoridades. De Maio considera que estos espacios permiten abordar las preocupaciones de cada parte: los riesgos que la banca necesita controlar, las exigencias regulatorias y los obstáculos operativos que enfrenta la industria.

La participación de organizaciones gremiales y proveedores especializados también puede ayudar a adaptar los estándares internacionales a las condiciones de cada mercado. La especialista advierte que una aplicación desconectada de la realidad local puede generar exclusión financiera para determinados sectores o actividades.

El desafío para las empresas que operan con activos virtuales consiste en integrar tecnología, documentación, controles y conocimiento del negocio en un sistema que pueda demostrar su funcionamiento. Para De Maio, la confianza bancaria no se obtiene con promesas, sino con la capacidad de identificar riesgos, explicar las decisiones y acreditar que las medidas adoptadas son efectivas.

Cecilia De Maio, socia fundadora de Ransen Group y creadora de Auditra, participará este miércoles 28 de octubre, a las 18:00, en el webinar «De alto riesgo a socio confiable: compliance, debida diligencia y corresponsalía para el ecosistema cripto», organizado por la Cámara Boliviana de Blockchain (CABLOCK) y Solidus. El encuentro reunirá a especialistas para analizar las exigencias de bancos, corresponsales y reguladores a las empresas de activos virtuales. La actividad será por Zoom, con inscripción previa en https://lnkd.in/dcaFF3zf

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