La industria boliviana pierde a uno de sus referentes históricos. Manufactura Boliviana S.A. (Manaco), empresa que durante más de ocho décadas formó parte del tejido productivo nacional y del mercado de calzados, anunció este 31 de octubre el cierre definitivo de sus operaciones en Bolivia, poniendo fin a una trayectoria empresarial que atravesó generaciones de consumidores y trabajadores.
La decisión representa un nuevo golpe para la manufactura nacional y evidencia las dificultades que enfrenta la producción local en un contexto económico complejo, marcado por restricciones operativas, incertidumbre y problemas de competitividad.
En un comunicado oficial, la compañía informó que durante los últimos años realizó importantes esfuerzos para sostener sus operaciones productivas. Sin embargo, señaló que en 2026 la situación se volvió insostenible debido a factores macroeconómicos adversos, agravados de manera determinante por los prolongados conflictos sociales que afectaron el desarrollo de su actividad.
Después de agotar las alternativas técnicas, financieras y logísticas disponibles, la empresa tomó la decisión de cerrar definitivamente, reportando pérdidas acumuladas que alcanzan los Bs 130 millones.
Compromiso con los trabajadores
Uno de los aspectos centrales del proceso será la situación de sus colaboradores. La empresa aseguró que cumplirá con el pago del 100% de los beneficios sociales e indemnizaciones que corresponden por ley a la totalidad de sus trabajadores.
Además, anunció el otorgamiento de una gratificación extraordinaria y voluntaria en dinero, como respaldo adicional para que los trabajadores puedan afrontar esta transición y generar nuevas oportunidades.
“Estamos cerrando una operación productiva que ya no es sostenible, pero asumimos esta medida de manera responsable. Cumpliremos con nuestras obligaciones laborales y estamos haciendo esfuerzos para un plan adicional de beneficios”, expresó César Panduro, gerente general de Manufactura Boliviana S.A.
El ejecutivo también manifestó su agradecimiento a los trabajadores, sus familias y a la comunidad de Cochabamba, a quienes reconoció como parte fundamental de la trayectoria de más de ocho décadas de la empresa.
La decisión, sin embargo, también ha generado tensiones. En su comunicado, la compañía lamentó las medidas de presión emprendidas por determinados sectores y pidió restablecer el diálogo pacífico, preservar la seguridad colectiva y respetar la legalidad durante la conclusión del proceso.

Trabajadores de Manaco tomaron "de forma pacífica" la planta de Quillacollo. Foto: Quillacollo Informa
Una señal de alerta para la manufactura nacional
La salida de Manaco vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende a una sola empresa: ¿qué condiciones necesita Bolivia para sostener y desarrollar su industria manufacturera?
La continuidad de las operaciones productivas depende de factores como la estabilidad económica, el acceso a insumos, la logística, la seguridad jurídica y la posibilidad de competir en condiciones equilibradas frente a los productos importados.
A ello se suma el desafío del contrabando, que representa una presión adicional para los productores formales, particularmente en sectores expuestos a la comercialización de mercancías de bajo precio y origen ilegal.
Cabe recordar que el pasado 1 de mayo, en el marco del Día del Trabajador, el presidente Rodrigo Paz visitó a los trabajadores de Manaco, en su sindicato fabril ubicado en la ciudad de Cochabamba, donde planteó la necesidad de reactivar y fortalecer la industria nacional y denunció que durante dos décadas el sector productivo fue relegado y no recibió la protección necesaria por parte del Estado.

En esa ocasión, el presidente recibió calzados como presente de los trabajadores de Manaco, quienes resaltaron la calidad de su producción. Foto ABI
En esa oportunidad, el mandatario recordó que Manaco pasó de contar con más de 2.000 trabajadores a alrededor de 600, además de registrar una drástica caída en su producción semanal de calzados, informó ABI. “Años atrás se producían 45.000 pares de zapatos por semana, hoy apenas se llega a unos 2.000. Algo no funciona, este modelo económico no ayuda a la industria nacional”, sostuvo hace cinco meses.
Durante el acto, trabajadores fabriles plantearon la posibilidad de que empresas como Manaco puedan proveer calzados a instituciones del Estado, como la Policía y las Fuerzas Armadas, en una medida orientada a dinamizar la producción nacional. Al respecto, Paz indicó que se debe avanzar en mecanismos que permitan articular la demanda estatal con la capacidad productiva interna.
Más allá de las razones particulares que explican su decisión, el cierre de Manaco vuelve a plantear la necesidad de generar condiciones que permitan a las empresas producir, invertir, competir y generar empleo formal en Bolivia.-
























