La economía boliviana enfrenta uno de los momentos más desafiantes de las últimas décadas. La reducción de las reservas internacionales, la presión sobre el tipo de cambio, las restricciones para acceder a divisas y la disminución de las exportaciones de gas han obligado al país a buscar nuevas fuentes de ingresos.

En ese escenario, el presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Oswaldo Barriga, considera que la recuperación dependerá menos de medidas coyunturales y más de una transformación profunda del modelo económico.

Durante una entrevista en el programa Factor K, por ESN Live, Barriga afirmó que Bolivia todavía posee un enorme potencial para incrementar sus exportaciones, atraer inversiones y convertirse en un proveedor regional de bienes y servicios. Sin embargo, advierte que ello solo será posible mediante reformas estructurales que eliminen las restricciones que, según el sector exportador, frenan la competitividad del país.

"El sector exportador es el menos atendido en este momento, cuando justamente somos quienes podemos traer más dólares al país. Lo que falta no son productores ni mercados; lo que faltan son cambios estructurales que permitan competir, producir más y generar las divisas que Bolivia necesita."

Seguridad jurídica, la principal demanda

Para Barriga, el mayor obstáculo para la inversión continúa siendo la falta de seguridad jurídica. Señala que tanto la minería como la agroindustria enfrentan incertidumbre por avasallamientos, excesiva burocracia y normas que dificultan la producción.

Explicó que existen concesiones mineras que permanecen avasalladas durante años, contratos que deben esperar aprobación política y productores que enfrentan múltiples trámites para desarrollar sus actividades.

Exportar más para generar dólares

Barriga sostiene que la crisis cambiaria tiene una solución de mediano plazo: aumentar las exportaciones. No obstante, considera que Bolivia continúa operando bajo un esquema excesivamente regulado. Según datos de la Caneb, actualmente existen 37 normas que limitan o condicionan las exportaciones mediante autorizaciones, cupos y controles administrativos.

A su juicio, esta situación reduce la competitividad frente a otros países de la región.

"La política no tiene que decidir qué exportar. Lo que debe hacer es generar condiciones. Nosotros somos quienes encontramos mercados, invertimos y agregamos valor. El Estado tiene que garantizar infraestructura, seguridad jurídica y reglas claras para producir y exportar más."

Tipo de cambio y subsidios

Respecto al nuevo escenario cambiario, el presidente de la Caneb considera que la flexibilización del dólar responde a la lógica de la oferta y la demanda.

Sin embargo, advierte que mantener subsidios elevados al combustible continúa ejerciendo presión sobre las finanzas públicas.

Recordó que Bolivia destina alrededor de $us 200 millones mensuales para sostener la subvención a los combustibles, recursos que —afirma— ya no existen dentro de la economía nacional.

A su juicio, la eliminación gradual de este esquema será inevitable.

"No podemos seguir gastando recursos que no tenemos. Ningún banco le presta dinero a quien continúa aumentando sus gastos sin corregir sus desequilibrios. Lo mismo ocurre con un país."

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Minería y agroindustria: los sectores con mayor potencial

Barriga identifica a la minería y la agroindustria como dos de los motores que podrían impulsar nuevamente el ingreso de divisas.

En minería señaló que Bolivia podría aumentar significativamente sus exportaciones si mejora el marco regulatorio.

Actualmente, indicó, Chile exporta alrededor de 50.000 millones de dólares en minerales y Perú cerca de 65.000 millones, mientras que Bolivia genera aproximadamente 7.000 millones de dólares, con posibilidades de acercarse a 10.000 millones aun sin cambios profundos.

Destacó además que el país posee minerales altamente competitivos, como el cobre y el zinc.

En el caso del agro, aseguró que existen regiones como San Ignacio de Velasco, donde los rendimientos agrícolas alcanzan entre 3,5 y 4 toneladas por hectárea, frente a un promedio nacional cercano a 1,9 toneladas.

"Tenemos productores capaces de duplicar los rendimientos nacionales. Lo que necesitan son condiciones para invertir, incorporar biotecnología, acceder a semillas de calidad y trabajar con seguridad jurídica."

La nueva economía está en los servicios

Más allá de las materias primas, Barriga considera que el futuro de Bolivia dependerá de desarrollar nuevos sectores vinculados al conocimiento.

Entre ellos mencionó la exportación de software, los servicios profesionales, los centros de atención internacional (call centers), la economía digital, las startups y los mercados ambientales.

Explicó que numerosos jóvenes bolivianos trabajan actualmente para empresas extranjeras desde el país, aunque muchas veces sus ingresos no ingresan formalmente a la economía nacional debido a la ausencia de un marco regulatorio adecuado.

"La nueva economía está en lo intangible. Bolivia tiene talento para desarrollar software, exportar servicios, crear startups e incluso generar ingresos mediante bonos de carbono. Lo que hoy impide ese salto no es la capacidad de los jóvenes, sino la falta de condiciones."

Barriga destacó además el potencial del ecosistema emprendedor nacional.

"Somos un país profundamente emprendedor. Muchas veces emprendemos por necesidad, pero aun así logramos crear empresas exitosas. Si damos a los jóvenes las condiciones adecuadas, Bolivia puede construir empresas tecnológicas de alto impacto e incluso alcanzar su primer unicornio en menos tiempo del que muchos imaginan."

Entre las prioridades mencionó una nueva Ley de Inversiones, la modernización de la legislación minera, reformas al sector hidrocarburífero, incentivos para la agroindustria, la devolución oportuna de más de $us 500 millones correspondientes a Certificados de Devolución Impositiva (CDI) pendientes para exportadores y una ley que impulse la exportación de servicios.

También recordó que Bolivia desaprovechó una oportunidad histórica durante el auge de los hidrocarburos.

"Durante los años de bonanza el país recibió alrededor de $us 60.000 millones. Esa era la oportunidad para construir infraestructura, industrializar la economía y preparar nuevos sectores productivos. Hoy el desafío es no repetir ese error y generar un nuevo modelo basado en inversión, innovación y exportaciones."

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