En menos de 48 horas, el Ejecutivo sostuvo dos encuentros clave con el empresariado: uno en Cochabamba, con 800 líderes y nueve ministros para definir una agenda productiva regional; y otro en La Paz, con la CEPB, para explicar las medidas de estabilización y la estrategia de crecimiento sostenible.
El Gobierno intensificó esta semana su agenda de articulación público-privada con dos señales políticas y económicas de alto nivel. En Cochabamba, el presidente Rodrigo Paz participó junto a su gabinete en el Congreso Empresarial 2026 de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), que reunió a 800 empresarios y nueve ministros, consolidando una agenda estratégica regional bajo un enfoque sistémico de desarrollo.
El encuentro culminó con la presentación de la Agenda Estratégica para la Transformación Productiva y Desarrollo de Cochabamba, estructurada en siete ejes: conectividad y logística; desarrollo energético e hidroeléctrico; fortalecimiento industrial con énfasis en el Parque Industrial Santiváñez y la Zona Económica Especial; ciudad de servicios especializados; seguridad hídrica; minería estratégica e industrialización; y agroindustria y economía verde.
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“No estamos ante una lista de deseos, sino ante un sistema articulado”, afirmó el mandatario, al destacar que la meta es consolidar a Cochabamba como nodo productivo nacional con proyección internacional.
Un día después, en La Paz, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, se reunió con el Consejo Directivo de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) para analizar la coyuntura y explicar las primeras medidas de estabilización.
El presidente de la CEPB, Giovanni Ortuño, reconoció la complejidad del momento económico y valoró las decisiones adoptadas en los primeros 100 días de gestión, señalando que comienzan a reflejarse en indicadores y en la recuperación de la confianza.
Espinoza expuso que las prioridades pasan por estabilizar la balanza de pagos, reordenar los mercados y restablecer el funcionamiento transparente del mercado cambiario, junto con un proceso de consolidación fiscal que proyecta una reducción progresiva del déficit. También anticipó reformas estructurales en inversiones, minería e hidrocarburos.
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