El primer mes del régimen de dólar flexible dejó una señal clara: el mercado cambiario boliviano continúa ajustándose a una nueva realidad en la que el precio oficial del dólar responde cada vez más a la oferta y la demanda. Si bien comenzaron a aparecer señales de una mayor disponibilidad de divisas, la presión compradora todavía supera a la oferta, lo que explica el sostenido incremento del Tipo de Cambio Oficial (TCO).
Así lo concluye un análisis elaborado por el portal especializado Nordex, que evalúa el comportamiento del mercado desde la entrada en vigencia del nuevo esquema cambiario.
Según el informe, el TCO aumentó de Bs 9,73 a Bs 12,15 entre el 26 de junio y el 30 de julio, equivalente a un incremento acumulado de 24,9% en poco más de un mes. Para la autora, este comportamiento refleja el proceso de ajuste de un mercado que durante meses acumuló una importante demanda insatisfecha de dólares.
Un mercado que comenzó a reflejar el precio real
Con la implementación del nuevo régimen cambiario, el precio oficial dejó de ser una referencia administrada bajo un esquema prácticamente fijo y pasó a calcularse a partir del promedio ponderado de las compras de dólares realizadas por los bancos a sus clientes.
En la práctica, esto significa que el TCO refleja cuánto pagó efectivamente el sistema financiero para captar divisas durante cada jornada, acercando el valor oficial a las condiciones reales del mercado.
No obstante, el análisis aclara que Bolivia no adoptó una flotación completamente libre. El esquema continúa siendo administrado por el Banco Central de Bolivia (BCB), que mantiene la posibilidad de intervenir cuando considere que existen movimientos desordenados.
La demanda continúa superando a la oferta
Además, el portal dentifica como principal explicación del aumento del dólar el desequilibrio entre la oferta disponible y las necesidades de importadores, empresas y ahorristas.
Con base en la información reportada por la banca al Banco Central, Nordex calcula que entre el 26 de junio y el 30 de julio los bancos captaron aproximadamente $us 645,9 millones.
Para estimar la demanda privada, el estudio utilizó el comportamiento histórico de las importaciones de los últimos tres años, excluyendo combustibles y lubricantes, cuya demanda corresponde principalmente al sector público.
El resultado arroja una demanda estimada cercana a $us 735,1 millones. En consecuencia, la oferta bancaria logró cubrir alrededor del 87,9% de las necesidades del sector privado, quedando una brecha aproximada de $us 89,1 millones.
Aunque el déficit persiste, el documento destaca que la situación mejoró respecto a las primeras semanas del régimen. Al 20 de julio, la cobertura estimada apenas alcanzaba el 71,7%, con un faltante cercano a $us 148 millones. Diez días después, la brecha se redujo en aproximadamente $us 59 millones, una señal de que la oferta comenzó a reaccionar.
El anuncio del FMI mejoró las expectativas, pero no la oferta inmediata
El informe también analiza el impacto que tuvo el anuncio realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado 29 de julio, cuando informó que alcanzó un acuerdo técnico con Bolivia para un programa de $us 1.900 millones, acompañado por la posibilidad de movilizar financiamiento adicional de organismos multilaterales por al menos $us 5.000 millones.
Según, la noticia generó una reacción inmediata en el mercado y provocó una leve reducción temporal de las cotizaciones digitales del dólar.
Sin embargo, ese efecto fue de corta duración.
La explicación es sencilla: el acuerdo todavía debe ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI y cumplirse una serie de condiciones antes de que los recursos ingresen efectivamente al país. Mientras esos dólares no formen parte de la oferta disponible, el mercado continuará respondiendo a la escasez de divisas.
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El Banco Central ya tiene herramientas para intervenir
Otro de los hechos destacados durante julio fue la aprobación del nuevo Reglamento de Compra y Venta de Dólares Estadounidenses por parte del Banco Central.
La normativa permite realizar intervenciones mediante operaciones directas y subastas electrónicas con el objetivo de moderar fluctuaciones excesivas y contribuir al funcionamiento ordenado del mercado cambiario.
Sin embargo, Nordex subraya que disponer de un instrumento no implica necesariamente utilizarlo. Hasta la fecha del análisis, no se había confirmado una intervención efectiva bajo el nuevo mecanismo.
El Banco Central informó además que cuenta con aproximadamente $us 639 millones disponibles para intervenir y que espera elevar esa capacidad hasta $us 1.000 millones mediante nuevos flujos previstos para los próximos meses.
¿Dónde podría estabilizarse el dólar?
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la estimación sobre el posible punto de equilibrio del mercado.
Aplicando un modelo de elasticidades desarrollado por su Sistema de Inteligencia Cambiaria, NORDEX considera que, si el ajuste continúa dependiendo principalmente del mercado y no existe una intervención significativa del Banco Central, el tipo de cambio podría estabilizarse dentro de un rango aproximado de Bs 13,30 a Bs 14,00 por dólar, con un valor central cercano a Bs 13,60.
El estudio indica que esta cifra no constituye una predicción exacta, sino un escenario técnico basado en el comportamiento esperado de la oferta y la demanda.
Si la captación privada continúa creciendo o el Banco Central interviene oportunamente, el equilibrio podría alcanzarse con un tipo de cambio menor y en un plazo más corto.
El desafío ya no es bajar el dólar, sino estabilizarlo
Más allá del nivel que alcance el tipo de cambio, el informe sostiene que la prioridad de la política cambiaria debería ser reducir la volatilidad del mercado antes que intentar devolver el dólar a valores anteriores.
Para las empresas importadoras, exportadoras y para el sector productivo en general, contar con un tipo de cambio relativamente estable resulta más importante que registrar bajas temporales que luego vuelvan a revertirse.
En ese sentido, Nordex considera que las intervenciones mediante subastas electrónicas permitirían acompañar el proceso de ajuste sin distorsionar la formación del precio, al tiempo que contribuirían a reducir la incertidumbre.
A un mes del inicio del dólar flexible, la principal conclusión del análisis es que el mercado comienza a acercarse al equilibrio, pero todavía no lo alcanza. Mientras la oferta de divisas no logre cubrir plenamente la demanda, el tipo de cambio continuará reflejando esa presión y consolidando el proceso de ajuste iniciado a finales de junio.
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