Palabra: EDICIÓN IMPRESA

Proyecciones 2021: Sectores esperan incentivos y alianzas público-privadas

Se fue el 2020, el año del funesto COVID, dejando en su devastador paso por Bolivia más de 400.000 personas desocupadas, cientos de empresas quebradas y el mayor decrecimiento económico (proyectado en -8,4%) de la historia democrática del país. A excepción de los sectores de comunicaciones (5,58%) y agropecuaria (2,14%), todos han sido afectados duramente por la pandemia.

Sin embargo, las previsiones  optimistas del Presupuesto General del Estado (PGE) del 2021 son que el PIB de Bolivia crezca un 4,8% y la inversión pública ejecutada alcance a $us 3.953 millones. Sumado a ello, se prevé un repunte del sector petrolero con los recientes hallazgos  de gas en el pozo exploratorio Boicobo Sur-X1. A todo esto, el sector privado espera que no se apliquen las viejas recetas económicas en un contexto diferente, sino un plan que fomente la inversión privada y la generación de empleos.

Industria y comercio

Producto de los efectos de la pandemia del Covid-19  en 2020 (a septiembre), el PIB industrial experimentó una feroz caída (-11,9%), muy lejos del crecimiento del 2019 (3,19%), la mayor crisis económica industrial de los últimos 40 años, según la Cámara Nacional de Industrias (CNI).

Para 2021 las proyecciones de la CNI señalan una recuperación lenta y reducida del PIB industrial, alrededor del 3%. ¿Qué requiere este sector? El presidente de la CNI, Ibo Blazicevic, lo explica a grandes rasgos: 1) incrementar la productividad de las industrias privadas nacionales para competir en el mercado local e internacional y 2) contar con un Estado promotor de la inversión privada en el marco de la coordinación pública-privada.

Desde la Cámara Nacional de Comercio (CNC-Bolivia), su gerente general, Gustavo Jáuregui, indica que debido a las tres crisis que confluyeron en el país (sanitaria, económica y política-social), la variación del PIB del sector comercio registró -11,3%  a junio.

“Esperamos que el Gobierno trabaje de manera articulada con el sector empresarial privado, el diseño e implementación de medidas de corto plazo tendientes a dinamizar también la oferta, lo cual sería muy acertado para darle sostenibilidad a las operaciones de las empresas y al empleo que generan”, manifestó Jáuregui, agregando que como medidas de mediano y largo plazo se ha propuesto al Gobierno la firma de un Gran Pacto Nacional Público Privado por la Productividad y el Empleo, que sea el puntal inicial de un trabajo articulado público – privado para trabajar en la implementación de medidas efectivas y oportunas que tiendan a generar un clima de negocios propicio y adecuado que promueva las inversiones nacionales y extranjeras.   

Banca y finanzas

El sistema bancario es uno de los sectores que más afectado ha visto su flujo de recursos periódico, después de continuas modificaciones a la reglamentación de los diferimientos de las cuotas de los préstamos, que terminó con la disposición de un diferimiento a toda la cartera por 10 meses, sostuvo Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de Asoban.

A noviembre de 2020, el sistema bancario difirió en cuotas a los clientes $us 3.507 millones, monto que se constituye en un activo improductivo que será recuperado por el sistema bancario en un promedio de 6 a 8 años, agregó Villalobos.

Por otra parte, la rentabilidad, de la banca, medida a través del indicador de retorno sobre patrimonio (ROE), se redujo 50%, situándose en torno a 6%.

El principal reto que encara este sector es recuperar la cultura de pagos que puede verse deteriorada después de un prolongado y extendido periodo de suspensión del cobro de cuotas. Así también la Banca considera que es primordial realizar un trabajo conjunto y coordinado entre el Gobierno y el sistema financiero para que se diseñen e implementen políticas y programas de reactivación coherentes con la realidad de los distintos sectores.

Construcción

El principal impacto que ha sufrido el sector de la construcción en 2020, fue por la paralización total de actividades entre el 22 de marzo y el 11 de mayo por la cuarentena rígida, la cual  hasta el segundo trimestre del año registró, según el INE, una caída de su PIB de -50,95%, esto significa que perdió la mitad del valor que generó el año 2019 en ese mismo período.

Asimismo, los permisos de construcción cayeron en un  -68,90% a agosto, según datos de los gobiernos municipales del país, mientras que la venta de cemento disminuyó en -33,01%.

Este sector espera la reactivación y fortalecimiento de la inversión pública que es fundamental, ya que el 72% de sus actividades dependen de los proyectos de inversión pública que se ejecuten.

Agro y exportación

“La lección aprendida en este doloroso 2020 es que el sector agropecuario es vital para la economía de Bolivia (...) De acuerdo al IGAE a octubre la agropecuaria creció 2,14% pese a la pandemia”, remarcó Gary Rodríguez, gerente general del IBCE, en su artículo ¿Qué nos depara la economía para el 2021?

Las exportaciones de origen agropecuario acumuladas a octubre sumaron $us 847,36 millones, un aumento de 2,73% con respecto a 2019, según la CAO.

Entonces, una medida clave a considerar el 2021 será fomentar las exportaciones no tradicionales, ya que si seguimos  bajo el esquema tradicional se prevé que la balanza comercial siga en retroceso.

 


 

ANÁLISIS

Entre la recesión y la recuperación

Walter Morales Carrasco, Analista e Investigador

Este 2020 que se va, ha sido muy complejo para la economía. El mundo cerrando cifras negativas y esperando un rebote, principalmente estadístico para el 2021. Bolivia mostraría una caída del PIB de alrededor del 8%, de lo más bajo en nuestra historia conocida. Conjunción de factores políticos y de emergencia sanitaria. Como diría Taleb, un cisne negro, un fenómeno extremadamente improbable, pero de alto impacto, que aún no terminamos de superar y con grandes desafíos por delante.

Sin embargo, más allá de la pandemia, no debemos olvidar lo estructural y la inercia de una desaceleración que ya desde hace varios años se venía observando. Que la pandemia no sea la excusa para enmascarar los malos resultados de un modelo extractivista y de restringidas libertades económicas, donde el sector privado debe buscar sobrevivir con varias amenazas y restricciones. No debemos olvidar que la dinámica de las empresas, de todo tamaño y con las condiciones adecuadas, resulta más sostenible en el tiempo.

Entre lo favorable, una inflación del orden del 1%, que permite estabilidad y espacio para mayores estímulos monetarios que apoyen la reactivación. También, 2020 destaca una balanza comercial en torno al equilibrio, luego de venir registrando continuos déficits. Por otro lado, las organizaciones han tenido que acelerar sus procesos de transformación digital e innovación para seguir operando en un contexto incierto. Se ha dado un shock de productividad y reinvención. La educación y reuniones virtuales, o los deliveries, entre otros. Asimismo, la resiliencia y capacidad de adaptación de los agentes económicos permiten confiar más en la recuperación.

Entre lo que podríamos esperar para el 2021, está un crecimiento de alrededor del 5%. El foco en inversión pública, puesto que los multiplicadores fiscales mayores a 1, demuestran que su aporte al PIB es relevante. Lo que se debe tener en debida consideración es el financiamiento a empresas estatales sin viabilidad y volver a caer a la situación que tiene empantanadas actualmente a las finanzas públicas. Inversión pública ineficiente e inefectiva solo será gasto para reactivación efímera y de corto plazo. El gobierno de transición tuvo que llevar adelante una consolidación fiscal y encima la pandemia, con el corolario de las restricciones de financiamiento impuestas por una Asamblea Legislativa en contra, por lo que es destacable que también se retome la búsqueda de menor gasto corriente y una política de austeridad en el tiempo.

Entre los riesgos a tener en cuenta. Mas allá del rebrote y sus potenciales efectos, inflación e inestabilidad financiera. La primera, por excesivos estímulos sin respuesta real, y lo segundo, por la falta de señales claras de que este gobierno será más pragmático que ideológico. Si su inicio ha sido con desproporcionado ruido político, observándose exageradas consideraciones demagógicas, esperemos que se opte por medidas inteligentes y preservar la institucionalidad, factor altamente significativo para el desarrollo de los países.