Capital Humano

Palabra: EN SANTA CRUZ

Jóvenes emprendedores que identificaron una necesidad en época de pandemia

Pasar por una crisis sanitaria y económica, como la que vive Bolivia, para muchos pequeños empresarios es motivo de frustración y angustia, al ver que sus ventas caen estrepitosamente y la falta de liquidez los asecha. Sin embargo, es en medio de esta difícil situación en la que otros ven oportunidades de emprender algún pequeño negocio a partir de una idea que fue concretándose.

Entre ellos, hay jóvenes que se animaron a emprender un negocio. Escape, Lucci Appetit y Cebollita Verde, son algunos de los negocios emprendidos por jóvenes, en plena época de pandemia.

 

Lucci Appetit, talento en repostería

Luciane Pereyra Balcázar (21), emprendió un negocio de repostería artesanal en plena pandemia. Desde adolescente le gustaba hacer todo tipo de repostería, así que decidió emprender su negocio, con los ahorros que tenía guardado, para poder hacer conocer sus productos al público, y así también poder obtener ganancias de ellas.

Menciona que oro mucho a Dios para que la guie con su emprendimiento y que recibió apoyo de su familia, su novio y amigos cercanos que la incentivaron, y le daban ideas. “Ellos fueron los primeros en probar mis productos”, comenta.

Elabora brownies, ya seas clásicos o con toppings, además de rollos de guayaba y queso picante. También galletas de almendra y kitkawtbrownie, su último producto con el que innovó.

Cuenta que lo difícil de emprender su negocio es hacer conocer su marca, porque hay bastante competencia en el mercado. Invita a los jóvenes que todavía no se animan a emprender un negocio a que den ese paso, que no tengan en duda sino confianza en saber que ellos mismos pueden vender, que pueden hacer reconocer su marca. Además acota que “entre jóvenes empresarios, indudablemente, nos podemos ayudar”.

Hace un llamado a los a los jóvenes que todavía no se animan a emprender un negocio. Que no esperen a tener las mejores condiciones para emprender. Porque mientras uno cree tener una idea de negocio única y diferente, otro ya la está ejecutando.

Escape apuntó al marketing digital

Ronnie Mendoza Montenegro, de 29 años, diseñador gráfico, emprendió un negocio junto con sus amigos Diego Bertolio (41), consultor de negocios, y Carla Rojas (28), especialista en marketing digital.

Su negocio, que se denomina Escape, nació cuando estaban trabajando juntos para un mismo cliente, y viendo la oportunidad decidieron emprender entre ellos un negocio de marketing digital.

Ronnie comenta que la alta demanda de servicios digitales que desencadenó la cuarentena fue lo que los animó a emprender su negocio fue, allí vieron la oportunidad de complementar sus servicios.

“Escape apunta a servicios de consultoría, marketing digital y diseño, enfocados en resultados tangibles y rentables”, señala y agrega que su servicio estrella es “Redes sociales + telemarketing”, en la que ofrecen a sus clientes no solo la oportunidad de generar leads, sino de filtrar estos para entregarles oportunidades más concretas de cierra de ventas.

Indicó que al inicio lo más complicado fue definir la parte financiera, sus costos operativos, así como determinar los precios de sus servicios.  

El negocio marcha muy bien y si todo sigue así tienen planificado para el 2021 trabajar a nivel internacional, con presencia en Argentina, Uruguay, Paraguay y México.

“Si tienen el deseo de emprender y están convencidos de que tienen una buena idea que soluciona una o muchas necesidades, no veo porque no hacerlo”, anima Ronnie a los jóvenes.

Emprender un negocio te brinda oportunidades y experiencias que te permiten darle un giro drástico a tu vida, pocas decisiones pueden brindarte esa posibilidad. La crisis sacan a recluir nuestra creatividad y nuestra capacidad de salir adelante.

Cebollita Verde, la tienda con delivery

Jesús Reynaldo Ortiz (31) y su esposa María Laura Pinto (24), identificaron una necesidad en medio de la cuarentena rígida y decidieron saltar del negocio de las confecciones al de delivery.  

Jesús comenta que tenían un negocio antes de que empiece la pandemia, de confección de uniformes para empresas, que tuvo que parar sus actividades por la cuarentena. Ante la  necesidad económica y la falta de ingresos, empezaron a buscar otro negocio. Identificaron una necesidad al ver que cuando que ellos y sus vecinos iban a una tienda de barrio no encontraban todos los productos que buscaban.

 

Fue así que decidieron emprender una tienda minorista de primera necesidad para el hogar con el servicio de delivery y un catálogo virtual que se puede encontrar en sus fanpage.

En su tienda, Cebollita Verde, ofrece todos los productos de primera necesidad, como panes, lácteos, carnes, verduras, hortalizas, frutas, abarrotes, enlatados, productos de limpieza, higiene personal bebidas y otros más.

“Lo más difícil de emprender un negocio, es creer en el sueño y dejar la comodidad de los ingresos y seguros que uno genera”, expresa Jesús.

Agradece a Dios, por regalarle la capacidad de soñar, y hace un llamado a los a los jóvenes a que se arriesguen y puedan hacer realidad su anhelo de tener un negocio propio.