Los bloqueos de carreteras están provocando un severo golpe al turismo boliviano y amenazan con revertir los avances logrados por el sector en los últimos años. Así lo manifestó Luis Ampuero, presidente de la Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur), durante una entrevista con Bolivia TV, donde alertó sobre las consecuencias económicas y reputacionales que enfrenta el país debido a los conflictos sociales.
Según Ampuero, la interrupción de las vías de transporte afecta directamente a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, emprendimientos culturales y miles de familias que dependen de la actividad turística para generar ingresos.
“Es tan fácil destruir, tan complicado construir. Basta bloquear un camino para matar una industria, afectar a decenas de miles de personas y sacar a un país del circuito turístico”, afirmó el representante del sector.
Una crisis comparable a la pandemia
El presidente de Cabotur señaló que el sector se encontraba impulsando una nueva etapa de recuperación tras los efectos de la pandemia, apoyado en esfuerzos conjuntos entre el sector público y privado. Sin embargo, considera que los actuales bloqueos han frenado nuevamente esa dinámica.
“Es otra Covid que estamos viviendo”, sostuvo Ampuero, al describir la paralización de actividades, la cancelación de viajes y la imposibilidad de movilizar turistas dentro y fuera del país.
Explicó que actualmente muchas empresas turísticas operan prácticamente sin clientes debido a la incertidumbre que generan los conflictos y las restricciones de tránsito. Además, recordó que el turismo interno había sido uno de los principales motores de recuperación del sector después de la emergencia sanitaria.
La Paz, una pieza clave para el turismo nacional
Ampuero destacó que La Paz constituye uno de los principales puntos de ingreso para visitantes extranjeros y un centro de conexión hacia destinos emblemáticos como el Salar de Uyuni, el lago Titicaca y los Yungas.
“La Paz es también la puerta de ingreso al turismo en Bolivia. Al estar vetada o bloqueada, no solo se perjudica a La Paz, sino a todos los destinos que dependen de ella”, indicó.
Asimismo, advirtió que los conflictos proyectan una imagen negativa del país ante los mercados internacionales en momentos en que comienza la temporada alta de visitantes procedentes de Europa y Norteamérica.
Golpe a la inversión y a la marca país
Más allá de la caída inmediata de turistas, Cabotur considera que los bloqueos también afectan las decisiones de inversión en el sector.
Ampuero señaló que hoteles, restaurantes, centros de entretenimiento y diversos emprendimientos vinculados al turismo enfrentan un escenario de creciente incertidumbre, lo que podría desalentar nuevos proyectos en distintas regiones del país.
Respecto a la imagen internacional de Bolivia, el ejecutivo afirmó que la denominada “marca país” ha quedado seriamente afectada.
“La marca país está sumamente desportillada. Vamos a tener que hacer muchísimos esfuerzos para reposicionarla”, sostuvo.
Recuperación dependerá de incentivos y estabilidad
Aunque considera que el sector podrá recuperarse una vez superada la coyuntura, Ampuero advirtió que el proceso no será sencillo debido a la recurrencia de los bloqueos y la percepción de riesgo que generan entre operadores turísticos y viajeros internacionales.
En ese sentido, planteó la necesidad de implementar políticas de incentivo, promoción y fomento que permitan recuperar la actividad turística y reconstruir la confianza en Bolivia como destino.
“Vamos a tener que ser muy imaginativos en diseñar mecanismos de incentivo y fomento que permitan que el turismo se recupere y vuelva a ver una luz al final del túnel”, afirmó.
Para Cabotur, el desafío inmediato no solo pasa por reactivar la llegada de visitantes, sino también por preservar una actividad que genera empleo, movimiento económico y divisas para el país en un contexto de creciente fragilidad económica.

